Camino a una necesaria Reforma Electoral
En los próximos días el Congreso de la Unión realizará el estudio definitivo y en su caso la aprobación de la iniciativa de Reforma Electoral presentada en el mes de agosto del año pasado por la Presidenta Claudia Sehinbaum, originalmente planteada como parte de los 100 compromisos establecidos durante su campaña, destinados a continuar con la transformación profunda de nuestro México.
Después de un largo periodo de discusión en el que participaron académicos, distinguidas personas de la oposición, juristas, colegios de profesionales, periodistas, organizaciones civiles, y la ciudadanía especialmente interesada en nuestros procesos políticos, en representación de los más diversos segmentos de nuestra ciudadanía, hoy la sociedad mexicana está a un paso de culminar un cambio fundamental de su régimen electoral, que por décadas fue ampliamente demandado por la inmensa mayoría, pero que las reformas electorales del neoliberalismo fueron incapaces de llevar a buen término.
Esta convocatoria fue muy bien recibida, porque desde hace décadas en la opinión pública existía el consenso de que el financiamiento a los partidos políticos era desmesurado y que su fiscalización era muy limitada, lo cual, lejos de elevar la participación en los procesos electorales, la estaba desanimando.
Incluso algunos politólogos empezaron a advertir que nuestro sistema político vivía una suerte de paradoja, pues cuanto más se invertía en la organización de las elecciones más se deterioraba la confianza ciudadana; lo que era especialmente notable en las elecciones intermedias, en las que una parte creciente de los candidatos, al ser elegidos mediante modelos de representación indirecta, eran absolutamente desconocidos por los electores.
Un ejemplo claro de este deterioro se observó con precisión en los estudios de opinión pública, realizados bajo la denominación de Latinobarómetro del año 2000 al 2018; por cierto, años dorados de la transición democrática.
Según estas observaciones, en el año 2000 seis de cada diez personas mexicanas se manifestaron insatisfechas; lo que ya era motivo de alarma, pero la situación fue empeorando, elección tras elección, hasta encontrar que en el 2018 ya eran ocho de cada diez........
