Los perdona vidas: retenes donde no hacen falta
Hay una figura cada vez más familiar para quienes recorremos con frecuencia la carretera de Chihuahua a Juárez: el retén. Conos naranjas, patrullas estacionadas en diagonal, agentes con chaleco reflejante y la inevitable señal de alto que obliga a reducir la velocidad cuando el paisaje parecía prometer un trayecto sin sobresaltos.
A simple vista, se trata de un operativo de seguridad. En teoría, están ahí para salvar vidas. De ahí que bien podríamos llamarles -con cierto sarcasmo- los perdona vidas.
El concepto es curioso. Los retenes aparecen con precisión quirúrgica en los tramos más transitados, amplios y visibles de la carretera. Donde el pavimento está en buen estado, donde pasan familias, tráileres y viajeros que van de una ciudad a otra. Pero no es uno… ¡está llena la carretera de retenes!
Allí se revisan documentos, se hacen preguntas rutinarias y se observa el interior de los vehículos con una mezcla de formalidad y rutina. Pero hay una pregunta incómoda que se asoma cada vez que uno atraviesa uno de estos puntos de revisión: ¿Por qué aquí?
Y luego, cuando detienes la marcha de tu vehículo, debes bajar el vidrio de la ventanilla para escuchar las mismas preguntas de uno y otro retén:........
