La salud mental no debería necesitar una tragedia para importarnos
Septiembre llega cada año con una conversación que durante mucho tiempo los juarenses preferimos mantener en silencio: la salud mental.
Durante este mes escuchamos hablar de prevención, bienestar emocional, depresión, ansiedad y suicidio. Aparecen campañas, publicaciones, conferencias y mensajes que nos recuerdan que pedir ayuda está bien y que hablar puede salvar vidas.
Y qué bueno que septiembre nos obligue a hablar de ello.
Pero hay una pregunta que deberíamos hacernos: ¿Qué sucede cuando septiembre termina?
Porque la ansiedad no desaparece el 30 de septiembre. La depresión no entiende de calendarios. El cansancio emocional no se toma vacaciones y una persona que atraviesa una crisis no deja de necesitar ayuda porque terminó el mes de concientización.
La salud mental no puede convertirse en una conversación de temporada. Durante años los juarenses hemos aprendido a reconocer solamente aquello que podemos ver. Si alguien tiene una herida, la atendemos. Si tiene fiebre, buscamos un médico. Si se rompe un hueso, nadie le dice que “le eche ganas” para que se cure.
“Échale ganas.” “Todo está en tu........
