El PRI que todos llevamos dentro
La marcha convocada por Morena en la capital de Chihuahua el pasado 16 de mayo dejó una postal incómoda, pero muy reveladora: la política mexicana podrá cambiar de colores, de logotipos, de himnos y de discursos, pero conserva intactas sus viejas mañas. El objetivo era claro: exigir juicio político contra la gobernadora Maru Campos y mostrar músculo político. El problema fue que el músculo no se vio tan fuerte como se esperaba.
Morena, que ha demostrado una habilidad casi artesanal para la movilización política, no logró en Chihuahua la escena épica que seguramente imaginaba. Y eso, para un partido acostumbrado a llenar plazas, repartir consignas y administrar la indignación con precisión electoral, debió doler. A Morena le pegaron con su propio balón. Le jugaron el partido en la cancha que mejor conoce: la del acarreo, la operación territorial, la presión simbólica y la disputa........
