Las cosas o se hacen bien, o se gestan problemas…
Las señales que nos advierten de la posibilidad de que un evento ocurra, y más cuando nos ponen en riesgo, siempre son bienvenidas. Y perdonen mi insistencia, pero en el caso de las viviendas llamadas del bienestar que están en proceso de construcción, las señales de alerta son muchas.
Aún no se ha colocado ninguna piedra y eso, aunque significa que se ha retrasado el arranque de su materialización, por el momento es bueno, bueno porque se está a tiempo de rectificar lo aún rectificable: el diseño y densificación. Porque en lo que se refiere a ubicación difícilmente se puede dar marcha atrás: a pesar de que el mismo Instituto Municipal de Investigación y Planeación, IMIP, ha dado cuenta en sus diferentes diagnósticos del mal que la dispersión le ha hecho a la ciudad y, en particular, a las personas que viven en esa dispersión, en la periferia hacia el sur y suroriente, en el libro La ciudad existente el propio IMIP afirma: “Un ambiente urbano disperso provoca el enclaustro urbano, es decir, la permanencia en el ámbito privado a voluntad, pero que es producto del no disfrute de la ciudad misma”, además de otros fenómenos socio urbanos no deseados. En el libro Zona periurbana de Ciudad Juárez. Recomendaciones........
