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Juárez más allá de los baches

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30.03.2026

Hablar de Ciudad Juárez es, con frecuencia, reducirla siempre a sus carencias: baches, falta de alumbrado y transporte público digno, recolección irregular de basura, etc. Sin embargo, esa visión simplista y colectiva no solo es injusta, sino bastante limitada.

Históricamente a esta ciudad no se le ha dado el lugar que verdaderamente merece. Su relevancia va mucho más allá de los problemas visibles. Su ubicación geográfica colindante con Estados Unidos la convierte en un punto estratégico clave, en contacto directo con nuestro mayor socio comercial. Esta posición privilegiada debió ser el motor de un desarrollo integral, pero no se ha sabido aprovechar al cien por ciento.

Durante décadas, el modelo económico de la maquiladora sostuvo el crecimiento de la ciudad. Sin embargo, el tiempo nos alcanzó. Hoy ese modelo comienza a mostrar signos de agotamiento frente a las nuevas dinámicas globales y tecnológicas, y quienes sufren esas consecuencias son los juarenses trabajadores que han mantenido vivo ese sector. No nos preparamos a tiempo, faltó visión, faltó coordinación para planear transporte público eficiente, ordenar el crecimiento urbano y anticipar la transición industrial que hoy ya está ocurriendo. Y cuando hablo de prepararnos a tiempo no hablo de los tiempos actuales, me refiero a décadas atrás.

Es importante entender que Ciudad Juárez no se construyó de la noche a la mañana, y de la misma forma, no se resolverán en poco tiempo los años de abandono. La transformación de la ciudad, de esta y de cualquiera, es un proceso complejo, que requiere trabajo constante, compromiso real y, sobre todo, una visión compartida.

No podemos perder de vista lo que Juárez representa. Gobernar esta ciudad no debe reducirse a tapar baches, sino a proyectarla hacia el futuro y detonar su potencial.

De cara a las próximas elecciones, es fundamental que quienes aspiren a ocupar cargos públicos comprendan esta realidad. La ciudadanía no merecemos promesas, sino acciones, gobernantes con capacidad de gestión y compromiso y amor por la ciudad.

También es necesario reconocer que ningún gobernante, por sí solo, puede transformar una ciudad. El verdadero cambio solo es posible mediante el trabajo en equipo y esto lo he repetido en muchas ocasiones: gobierno, iniciativa privada, academia y sociedad civil. Solo así se podrá reconstruir un Juárez que esté a la altura de su historia, su gente y su enorme potencial.

Si como ciudadanos vamos a exigir y criticar, también hay que unirnos, hay que actuar, proponer, informar e informarnos, pequeñas acciones generan grandes cambios.

Ciudad Juárez no es sólo baches, es historia, es vida, es oportunidades, es una comunidad de personas trabajadoras y comprometidas que todos los días sacan adelante a esta ciudad, y merece mucho más que sobrevivir, merece prosperar.


© El Diario