El Chelista de Sarajevo |
“Martes de Glamour en Guadalajara”, así anuncia la Comisión Mundial de Lucha Libre (CMLL) un evento más en la perla tapatía. Según Google, la Arena Coliseo abre las taquillas a las diez de la mañana y, según Reddit, con frecuencia los boletos se agotan antes de la función. Abro el mapa en mi celular para ubicarme y estamos a 50 metros. Caminamos. Al dar la vuelta en la esquina alcanzamos a ver el galerón; ahí está, entre las estrechas callejuelas del centro de la ciudad. Cruzando la calle hay una tienda de máscaras, capas y accesorios de la lucha libre. Pregunté por la máscara de La Parka señalándola con el índice, mientras un hombre en silla de ruedas se acerca y me contesta que vale cuatro mil pesos, pero hay más baratas, las de mil ochocientos, semiprofesionales y…las de mil pesos, que son las más baratas. Hice mutis. Casi como el mariachi y el tequila, la lucha libre es una seña de la identidad mexicana. En los pósteres que anuncian la lucha libre dice que los boletos de la primera fila cuestan quinientos cincuenta pesos. Es hora de sacar la otrora poderosa tarjeta de crédito. Voy decidido a la taquilla, pienso que estas oportunidades no pueden, ni deben dejarse ir. A pesar de mi decisión inquebrantable, la cajera me aterriza en la realidad y espeta con desenfado que solo quedan boletos de la zona del ring o en la zona general. Mi instinto me dice que vaya a las gradas en el segundo puso, porque si no hay en primera fila es mejor ir a gallopa. Esos son los dos extremos y cada uno tiene su encanto; pero no es una decisión fácil, tiene sus bemoles. Finalmente, tras una ecuación de un par de segundos, el corazón me susurra que es mejor ir a la zona del ring. La cajera dice que ya son los últimos boletos en voz alta, casi estoy seguro que no me estaba hablando a mí, pero yo contesto con un “mjm” por falsa educación. Apenas alcanzamos lugar. El destino a veces se presenta de formas insospechadas. Son las diez con cuarenta de la mañana y ya estoy contando los minutos para que den las ocho treinta de la noche y darle jarana a la vida. Para que el tiempo pase más rápido, organicé un pequeño tour por Guadalajara, por la mañana fui a visitar el mercado y las plazas, por la tarde, como la hoja de........