Entre dos fuegos
Ciudad de México.- "Es usted un pendejo". Tales descomedidas palabras le espetó un sujeto a otro en el Bar Ahúnda. Preguntó el agraviado: "¿Me lo dice usted en broma o en serio?". "Se lo digo en serio" -respondió el sujeto al tiempo que se ponía en pie. Medía dos metros de estatura, pesaba 150 kilos con 400 gramos y tenía puños como bigornias de herrador. Evaluó el otro la situación y dijo: "Entonces está bien, porque bromitas conmigo no". Tampoco los fiscales de Nueva York se andan con bromitas. Es muy posible que ninguno de ellos sepa lo que es un huarache, pero estoy seguro de que no la brincan sin él. Son cuidadosos en presentar una acusación o una denuncia, porque no pueden exponerse a una demanda por difamación, lo cual en aquellos lares cuesta algo más que una enchilada, aunque sea the whole enchilada. Alguno de los contlapaches -por no decir "cómplices"- de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, debería aconsejarle que no asome ni las narices a la calle, pues podría sucederle lo que a Nicolás Maduro. Una cosa es impepinable. Permítanme un momentito, por favor. Voy a ver qué es eso de "impepinable". Define el diccionario: "Que........
