Habitación sin vistas
Estos días, al hilo del premio AENA y su millón de euros, se está hablando mucho de la oportunidad de ciertas becas y residencias literarias. ... Las residencias son estancias remuneradas en lugares idílicos destinadas a estimular la creatividad de los becados. Son soluciones atractivas, desde luego, pero no me gustaría que prosperara la idea de que para escribir hay que disponer de un despacho amplio, luminoso, bien decorado y con unas vistas de belleza sobrecogedora. La mayoría de los autores no escribe bajo esos parámetros de confortabilidad.
La vivienda está imposible, y por eso creo que esas dificultades no deben, encima, arrastrar los sueños. Se han escrito grandes novelas en cuartos de la plancha, en habitaciones minúsculas que dan a un patio interior, en alcobas sin ventanas. Si tenemos la suerte de disponer de un espacio digno de Instagram, estupendo, pero si no, cabe recordar que, para escribir, lo que tiene que estar bien iluminado es el cerebro.
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