El antifaz |
Hay a quien no le parece bien que se den en los periódicos detalles de las agresiones sexuales. Hubo quejas, por ejemplo (alguna carta a ... directores), de lo que el DAO habría hecho a la policía que lo denunció. Queja por lo que se publicó en los periódicos, vaya. La última (la penúltima) agresión leída es la de esa chica que en una fiesta se fue a dormir con un antifaz y se despertó notando tocamientos, pero pensó que era su novio. No fue hasta que le pidió que se lavara las manos, y no le hizo caso, cuando se quitó el antifaz y vio que no era su novio, sino otro tipo que estaba en la fiesta. En todo caso, tendría que ser la víctima la que diga si quiere que lo que le ha pasado se cuente. Como Gisèle Pelicot. No solo por el juicio a puerta abierta, también por el libro 'Un himno a la vida. Mi historia' (Alfaguara), escrito, muy bien, con la ayuda de Judith Perrignon. Algunos prefieren llevar antifaz ante lo que no es tan extraordinario.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión