Derecho al olvido

Va teniendo uno ya una edad y, posiblemente porque algo de bueno debe tener a pesar de los dolores de espalda, las piernas asustadizas y ... la vista intermitente, se siente capaz de poder sacar algunas conclusiones que no habría osado hacer con aquellos años en los que los brazos eran moldeables, las ganas innegociables y convicciones quebradizas.

Y, quizá he tenido suerte ,pero, a día de hoy, a lo largo de mi vida, creo que sólo he conocido a una mala persona. No hablo de personas que se equivocaron, de personas que tenían buenas intenciones y no supieron llevarlas a cabo, no hablo, ni siquiera, de personas que, por culpa de algún pecado capital o de algún vicio insuperable, se mostraron débiles y crueles con los suyos y con los de los otros.

Hablo de una verdadera mala........

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