El octágono y el olivo: la guerra de los dioses terrenales |
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La resaca de los últimos días nos deja un espectáculo delirante, onírico y deliciosamente contradictorio. Con apenas unas horas de diferencia, la crónica internacional ha asistido al desfile de dos deidades de barro que compiten por el alma del siglo XXI sin disparar una sola bala: una guerra de símbolos, pero guerra al fin y al cabo.
Por un lado, el octágono de la UFC convertido en altar para los ochenta años de Donald Trump; por otro, la estela que el Papa León XIV ha ido dejando entre suburbios, albergues y periferias españolas. Ring contra olivo. Foco contra sombra. Músculo contra conciencia.
El festejo en Washington, envuelto en una opulencia que rozaba la caricatura, funcionó como liturgia perfecta del culto al líder. Cazas surcando el cielo, miles de invitados, testosterona envasada al vacío y una escenografía que recordaba que la política moderna ya no aspira a gobernar: aspira a entretener.
Trump no ejerce como presidente. Ejerce como profeta de........