Encuentros con premio
El pasado 16 de julio, el etarra Juan Ramón Carasatorre participó en un encuentro con víctimas de ETA. Seis días después, el Gobierno vasco volvió ... a concederle el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que le permite disfrutar de un régimen de semilibertad. La secuencia es impecable: encuentro, expediente y premio.
Todo ello después de que Carasatorre se negara a mantener un encuentro conmigo, hermana de Gregorio Ordóñez, una de las personas por cuyo asesinato fue condenado. Al parecer, no todas las víctimas servimos para lo mismo. Algunas resultamos incómodas. Otras pueden ser muy útiles para completar un expediente penitenciario.
No cuestiono la buena fe de las víctimas que participan en estos encuentros. Cada una tiene derecho a afrontar su dolor como considere oportuno y nadie debe juzgarla por ello. Cuestiono a unas instituciones que pueden estar utilizándolas para aparentar un proceso de reinserción y justificar decisiones adoptadas de antemano. Cuando un encuentro supuestamente restaurativo va seguido seis días después de una medida de semilibertad, es legítimo preguntarse qué se estaba restaurando. ¿Se buscaba reparar a las víctimas y responsabilizar al victimario o marcar una casilla en el expediente?
La justicia restaurativa no consiste en sentar a una víctima y a un terrorista en una misma habitación. Tampoco en provocar una conversación emotiva, escuchar........
