Coexistir, cohabitar, convivir
Nuevo edificio de viviendas en la capital grancanaria. / Andrés Cruz
España vive hoy una paradoja que ya no puede explicarse únicamente con los viejos esquemas del desempleo masivo o de la falta de crecimiento. Los datos recientes muestran algo más complejo y más incómodo: coexisten simultáneamente crecimiento económico, creación intensa de empleo, récord de afiliación y, al mismo tiempo, bolsas estructurales de paro, vacantes sin cubrir y una creciente sensación de fragilidad social.
Europa, España y Canarias representan tres fases distintas de un mismo problema. Europa convive con la escasez de trabajadores.
España cohabita con una dualidad laboral persistente. Canarias, directamente, coexiste con dos realidades opuestas que no terminan de encontrarse: empresas que no consiguen contratar y decenas de miles de personas que no logran incorporarse al mercado laboral. La Curva de Beveridge –ese aparentemente frío instrumento estadístico– revela en realidad una cuestión profundamente política y social: la distancia entre el empleo que existe y las personas que deberían poder ocuparlo.
Europa mantiene tasas de paro relativamente bajas y una presión creciente por envejecimiento demográfico. El problema europeo........
