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En el peor escenario

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16.04.2026

El bloqueo del estrecho de Ormuz anunciado por Trump empieza este lunes

El futuro es, por definición, incierto. Pero el ser humano dedica una buena parte de sus esfuerzos a escrutarlo. Lo hace en bolsa, en los juegos y apuestas, en las competiciones deportivas y en su propia vida. Los seguros, de vida o accidente, no son más que la cobertura preventiva de un mal futuro.

Les voy a proponer que me acompañen en el viaje a un futuro posible, desde la perspectiva más pesimista. El secuestro de casi una cuarta parte del petróleo mundial disponible, a causa del conflicto en Irán y el cierre de las exportaciones de la zona que sale por el estrecho de Omuz, ha causado a la Unión Europea un sobrecosto en la compra de combustible de unos ventidós mil millones en poco más de un mes. Son cifras de Bruselas.

Si el conflicto se dilata en el tiempo el problema se agravará. Y no solo se trata del encarecimiento del crudo. A mayor escasez de petróleo no solo aumentarán los precios sino que algunos países no podrán conseguir todo el que necesitan. Y eso puede llevar a un problema de desabastecimiento.

Los aeropuertos europeos han lanzado ya una seria advertencia sobre posibles restricciones a corto plazo en el queroseno de aviación. Los países priorizarán, frente a los vuelos turísticos, el transporte de conexión interior y el tráfico regular de viajeros. Y eso podría afectar de forma relevante a la conectividad de Canarias con los países emisores de turismo.

Pero hay un segundo escenario, aún peor. El mix energético de España tiene una alta participación de energías renovables. La estabilidad del sistema se sostiene en la energía hidráulica, la atómica y los derivados del petróleo, especialmente el gas natural, que cubren un 25% de la producción, aproximadamente. En Canarias es justo al contrario. Casi el 80% de nuestra generación está basada en los derivados del petróleo, especialmente fueles. Y eso, traducido al cristiano, quiere decir que en ese hipotético escenario futuro de escasez, lo que estaría comprometido no sería solo el flujo del turismo o el transporte interior, sino el propio sistema energético canario.

Esa tormenta perfecta solo es una posibilidad. Si se soluciona el conflicto en Irán y se restablece la normalidad, las nubes negras se disolverán. Pero si ocurriese, nos enfrentaríamos a una crisis que escaparía a nuestro control. El Estado español no puede garantizar el queroseno de aviación para las compañías chárter de otros países. No puede enfrentar el sobreprecio de un alza en los transportes marítimos de mercancías y el encarecimiento de los productos que importamos en Canarias. Pero sí que puede comprometerse, desde ya, a proveer a las Islas de una reserva estratégica para garantizar que no se vea comprometido el sistema energético del Archipiélago.

El Gobierno de Canarias tiene que arrancar de las autoridades del Estado un compromiso de suministro de hidrocarburos para un territorio extrapeninsular y aislado. Como una especie de seguro de vida, que se hace en la esperanza de no tener que cobrarlo. Porque ya no hablamos en términos políticos, de la cogestión de los aeropuertos o la mejora del autogobierno. Hablamos de la pura supervivencia. Si cae el turismo tendremos una crisis económica. Sin energía entraríamos de cabeza en el tercer mundo.

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