Pedagogía del pasado |
Monumento a la Victoria en Santa Cruz de Tenerife, conocido como monumento a Franco. / t
Llevo tantos años escribiendo sobre la memoria histórica (después democrática), sobre estatuas, cruces, calles, placas y los huesos de Franco, que confieso haber llegado al hartazgo. Hace tiempo que esta dejó de ser una discusión sobre cómo reparar una injusticia, para convertirse en confrontación política, empeñada en dividir otra vez a los españoles entre fascistas y antifascistas, entre buenos y malos, entre herederos de una memoria legítima y sospechosos de conservar otra ilegítima. Es una historia tan usada, tan exprimida y tan podrida que cuesta encontrar una razón para volver sobre ella.
Pero vuelvo a hacerlo: el ministro Torres ha decidido convertir la retirada del monumento a Franco en Santa Cruz en una prioridad política de primera magnitud. No discutiré aquí si la escultura debe permanecer o desaparecer, a estas alturas me importa un bledo. O sea, bastante menos de lo que parece importarles a quienes han hecho del asunto bandera. Lo que de verdad me interesa aún es la manera en que una democracia decide relacionarse con su pasado. En España nos preocupan mucho más las piedras que las personas, hemos dedicado más........