Papeles, dignidad… y negocio

Archivo - Colas para acogerse al nuevo proceso de regularización de migrantes en Barcelona en una imagen de archivo / David Zorrakino - Europa Press - Archivo

Ayer comenzó el plazo para tramitar presencialmente la regularización extraordinaria de personas migrantes en España. Se trata de un proceso que se extenderá hasta el 30 de junio y que, solo en Canarias, podría llegar a afectar a unas 40.000 personas. No es una cifra menor. Tampoco se trata de una decisión menor.

Conviene recordar lo evidente: regularizar no es un capricho ideológico: es, en muchos casos, una necesidad social, económica y jurídica. Mantener durante años a decenas de miles de personas en un limbo administrativo –sin papeles, sin derechos plenos, condenadas a la economía sumergida– no es solo injusto; es también profundamente ineficiente. Para ellas, y para el conjunto de la sociedad.

La exigencia de acreditar cinco años de residencia en España antes del 31 de diciembre de 2025 y de verificar la ausencia de antecedentes penales introduce un filtro razonable: no estamos ante una apertura indiscriminada, sino ante un intento de ordenar una realidad que ya existe. Porque esa es la clave: estas personas no van a llegar ahora. Ya están aquí.

Sin embargo, el debate político se ha polarizado y discurre por los cauces previsibles. Algunas comunidades autónomas gobernadas por el PP y Vox........

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