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El balance de los datos de gestión de dependencia en Aragón arroja mejoras en los indicadores más destacados. / GOBIERNO DE ARAGÓN
Desde su creación, la gestión de la dependencia ha sido uno de los grandes fracasos de la administración regional. Miles de personas han aguardado durante meses o años una resolución. Las listas de espera crecieron de forma imparable, los expedientes se acumulaban y la discusión pública se centraba con frecuencia en cuestiones bastante pintorescas: cambios metodológicos en el cómputo (al estilo de lo que hace el CIS cuando cocina sus sondeos), reinterpretaciones estadísticas o anuncios grandilocuentes que apenas modificaban la realidad cotidiana de quienes esperaban una prestación.
La etapa de Podemos al frente de la Consejería estuvo marcada precisamente por la obsesión por el relato. Parecía más importante convencer a la opinión pública de que las cosas iban bien que conseguir que efectivamente mejoraran. Se hablaba mucho de dependencia desde la Consejería, probablemente demasiado. Cuando una administración necesita explicar constantemente sus éxitos suele ser porque la ciudadanía no los percibe.
Los últimos datos sugieren algo distinto. Canarias........