menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La cuenta atrás

9 0
01.04.2026

Obras de la central hidroeléctrica de bombeo reversible de Salto de Chira / José Carlos Guerra

En los últimos días ha comenzado la cuenta atrás de un proyecto tan megalomaníaco como destructivo e imprudente: el proyecto de central hidroeléctrica Chira-Soria, impulsado por el Cabildo de Gran Canaria y cuyo máximo promotor, Antonio Morales, agota su último año como presidente de la corporación insular. No por gusto propio, desde luego, sino porque no le interesa absolutamente a nadie. Su partido –que ha sido y no su partido, según le convenía– se ha roto e incluso eso intentó utilizarlo para perpetuarse: se ofreció a Nueva Canarias y a Primero Canarias simultáneamente como un maravilloso candidato de consenso para mayo de 2027. Un emocionante ejemplo de generosidad. A mí se me antoja una antigualla política prepotente y resabiada, una de esas personas que pone en el currículum que es «economista de honor» o cuchufletas similares, y que ha pretendido diseñar una isla en solitario, arremangándose los brazos y/o el cerebro para ponerse a ello. El corazón de su espíritu Frankestein ha sido, desgraciadamente, el proyecto de Chira-Soria, cuyos orígenes históricos y conceptuales se encuentra en los planes de desarrollo del franquismo. Ya puede imaginarse el desarrollo tecnológico acumulado desde los años setenta hasta ahora. Los objetivos energéticos de Chira-Soria son perfectamente factibles desde hace mucho tiempo sin necesidad de la devastadora infraestructura que ha propiciado el narcisismo de Morales, a quien debe reconocerse la habilidad de transformar su vanidad personal en la ignorante vanidad de toda la corporación insular.

El proyecto, tecnológicamente factible pero anacrónico, supone un negocio inmejorable para Red Eléctrica Española –garantía de transparencia y gestión eficiente en todo en Estado– y, finamente, impone una agresión extraordinaria contra la mayor reserva de la biodiversidad en Gran Canaria, el barranco de Arguineguín. Asombrosamente las principales organizaciones ecologistas y medioambientalistas de Canarias (como Ben Magec o ATAN) guardan un muy respetuoso silencio sobre esta catástrofe anunciada y planificada. Si uno escribe críticamente sobre una manifestación ecologista salte siempre un anciano bobalicón (el mismo anciano ufano y bobalicón hace más de veinte años) para crucificarte con su sed de justicia y su repugnancia moral, pero el mayor atentado ecológico que ha padecido el archipiélago, que incluirá la destrucción de parajes naturales y lugares de interés protegidos jurídicamente, les trae completamente sin cuidado. Al lado de lo que ya está empezando a sufrir el barranco de Arguineguín lo de la playa de La Tejita no pierde relevancia, pero es casi una minucia.

La borrasca Theresse nos ha dejado pérdidas por millones de euros, pero desveló uno de los efectos de las obras que se ejecutan para la maldita central de Chira. Porque habitantes de Caidero, Vento y Huesa Bermeja quedaron aislados por las aguas por la crecida del barranco, una crecida acrecentada por el agua desembarazada por la presa del Chira y la transformación de la morfología del cauce del barranco. Los ayuntamientos de Mogán y San Bartolomé de Tirajana han solicitado contundentemente una reunión con el Cabildo grancanario y REE para modificar parte del proyecto e incluir medidas y obras que impidan el riesgo que han vivido decenas de vecinos, porque el proyecto, sencillamente, no contó con ellos: marcos de obra, una canal de evacuación, nuevos sistemas de drenaje. Estas demandas dejan al descubierto que para Red Eléctrica lo prioritario es su propia obra y que no se emplearon diez minutos para pensar en los ciudadanos que viven en los márgenes del barranco. Es una ocasión para abrir el debate auténtico –no un debate teledirigido y bien untado con fondos públicos– sobre el mismo proyecto, sus costes ecológicos, medioambientales y patrimoniales. Ese curioso proyecto que entiende que para obtener «energía limpia» debe limpiarse de vida enérgicamente el barranco de Arguineguín. Y si lo consiguen un día lo explicarán sus responsables en un juzgado. n

Suscríbete para seguir leyendo


© El Dia