Una guerra que nos alcanzará irremediablemente |
Durante más de un siglo, los conflictos en Medio Oriente han tenido consecuencias que trascienden con creces los límites de ese remoto territorio. Esto se debe a que allí se concentra una parte importante de la producción del petróleo y el gas, que hace funcionar la industria y el transporte mundial. Por eso mismo, la guerra Irán – EEUU – Israel, que ya involucra directa o indirectamente a varios países y ha activado las alertas en cuatro continentes, no solo incide en los precios de la energía y en las cadenas de suministro globales, sino que también repercute en variables macroeconómicas clave.
Para Bolivia, el conflicto no pudo haber llegado en un peor momento. Cuando se restablecía la confianza en la economía y entreveíamos una salida a la crisis, la lejana contienda nos amenaza con daños que podrían intensificarse si se agrava o se prolonga en el tiempo.
El primer impacto es el precio internacional del petróleo, que escaló aceleradamente en una semana y ya supera los cien dólares por barril. Considerando que nuestra economía depende en gran medida de la importación de diésel y gasolina, y que la producción interna ha caído en los últimos años, el incremento del precio de estos productos eleva el costo de las importaciones y presiona el gasto público, aumentando el riesgo de un mayor déficit fiscal.........