Bloqueos, fragmentación y anomia social

Un grupo reducido de ciudadanos bloquea una carretera troncal y condena a la ciudadanía a un estado de privaciones, asistencia medica adecuada, tránsito de combustible y medicamentos y una larga lista de abusos y chantajes que fácilmente podrían tipificarse de criminales. Una metrópoli con cerca a dos millones de habitantes, (La Paz 756 mil habitantes y el Alto 885 mil habitantes) sometida de forma increíble a la voluntad de una minoría radicalizada y corporativa, herencia del masismo evista. La pregunta es: ¿Constituye la proliferación de la violencia colectiva y el desacato corporativo, la evidencia empírica de una acelerada anomia social, o estamos presenciando una fragmentación de la estructura social nacional? 

Al examinar la parálisis del país por parte de un sindicalismo de corte extorsivo, se constata que la crisis actual no responde únicamente a la debilidad del Estado o a las deficiencias que este pudiera mostrar en la aplicación de la Ley, sino, también, a un vaciamiento estructural de la legitimidad institucional que disuelve los lazos normativos fundamentales de la sociedad. Realmente los ciudadanos sentimos que el peso de la Ley hoy se mide en miligramos........

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