El subsidio que no se fue: lo que realmente hace el DS 5516

Carlos Jahnsen Gutiérrez | Economista

El Gobierno ha sostenido, con insistencia, que el DS 5516 “elimina la subvención a los combustibles”. La afirmación es políticamente potente: transmite orden, decisión y control en un contexto de creciente fragilidad económica. Sin embargo, desde una lectura técnica y económica rigurosa, esa narrativa no se sostiene. El decreto no elimina el subsidio. Lo transforma, lo despresupuesta y lo vuelve menos visible. En lugar de corregir el problema de fondo, preserva intacta la estructura que lo genera y traslada sus costos a otros eslabones del sistema económico.
En Bolivia, la subvención no es una figura jurídica creada por un decreto. Es una realidad económica que surge de una brecha objetiva: el combustible se importa a precios cercanos a 1,10–1,30 dólares por litro y se vende internamente muy por debajo de ese nivel. Mientras el precio final al consumidor no refleje el costo real de importación, logística, financiamiento, riesgo cambiario y restricción externa, la subvención existe, independientemente de cómo se la denomine. El DS 5516 no cierra esa brecha. La administra y la posterga.
Eliminar una subvención de esta naturaleza no depende de retirar una palabra del presupuesto, sino de reformar........

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