Decepción en la UAGRM
Carolina Méndez Valencia | Periodista
Volví a la universidad en 2025 después de casi diez años fuera de las aulas. Lo hice luego de haberme graduado, de haber cursado una maestría en el exterior, de haber trabajado como periodista en varios medios, y de haberme convertido en docente universitaria. Es decir, volví con muchos parámetros de comparación y con bastante sed de seguir aprendiendo.
Lo que encontré en la UAGRM fue algo realmente triste: una precariedad académica tan extendida que ya no parece un problema, sino un sistema. Algo que se acepta, se tolera, se reproduce. Algo que, a fuerza de repetirse, deja de escandalizar.
Aunque no dudo que puede haber docentes comprometidos (de hecho en el año encontré dos) la regla fue más bien encontrar lo opuesto. Un nivel de precariedad académica que resulta imposible normalizar sin caer en la complicidad.
Sé que lo que diré a continuación no será sorpresa para nadie que haya pasado por la Gabriel pero es que no deja de ser lamentable que nos conformemos con tanta mediocridad como si realmente no pudiéramos salir del círculo vicioso de la negligencia.
Voy a contar dos........
