Un elefante en la habitación: la informalidad
Me encuentro analizando nuevamente esta problemática. Y la expresión “si me formalizo, no gano más… pero sí pago más” puede condensar el razonar de la mayoría de los emprendedores bolivianos que hoy son invisibles, pero están en medio de nosotros.
Dejando de lado los funcionarios públicos, nuestro país tiene menos de 10% de empleo formal. Por tanto, no estamos hablando de un fenómeno marginal, sino del corazón mismo de nuestra economía. Para bien o para mal, la informalidad es una decisión económica racional; y, para combatirla debemos comprender ese razonamiento.
Durante años hemos insistido en verla como un problema que debe erradicarse, y sin duda lo es. Desafortunadamente, permite generar ingresos donde el sector formal no ha sido facilitado de alcanzar. Es, en cierto sentido, una válvula de escape frente a las limitaciones estructurales de nuestro sistema económico.
El problema aparece cuando esa válvula deja de ser transitoria y se convierte en permanente. Cuando la informalidad deja de ser una etapa y pasa a ser........
