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Cuando la política se sienta a la mesa familiar

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09.06.2026

La polarización ya no solo divide ideologías; también está poniendo a prueba los vínculos más cercanos de la sociedad boliviana.

Hay silencios que duelen más que una discusión, a veces ocurren en el lugar donde uno debería sentirse más seguro: la mesa familiar. Esa mesa donde antes se compartían risas, anécdotas de infancia y planes para el futuro. 

La misma mesa donde una madre sirve el almuerzo, un abuelo cuenta historias de otros tiempos y los hijos aprenden, sin darse cuenta, el valor de estar juntos, pero algo ha cambiado.

Hoy, en muchos hogares bolivianos, basta una opinión sobre política para que el ambiente se transforme, las sonrisas se tensan, las palabras se vuelven defensivas y el afecto parece quedar en segundo plano. Lo que comenzó como una conversación cotidiana termina convirtiéndose en una disputa donde las posiciones pesan más que las personas.

Y entonces surge una pregunta incómoda: ¿en qué momento dejamos que nuestras diferencias políticas fueran más importantes que nuestros vínculos humanos?

La creciente polarización que atraviesa Bolivia no solo está impactando el debate público. También está entrando en nuestras casas, sentándose a nuestra mesa y poniendo a prueba relaciones que durante años parecían inquebrantables. Además, las tensiones políticas ya no permanecen únicamente en los espacios institucionales. Han llegado a las redes........

© El Deber