El precio del periodismo |
Cada 10 de mayo reaparecen los saludos de ocasión y las frases solemnes sobre el valor del periodismo. Se desempolvan fotografías antiguas, se multiplican los mensajes institucionales, relucen las preseas de reconocimiento y, por algunas horas, pareciera existir consenso sobre la importancia de este oficio.
Sin embargo, quizá la mejor manera de homenajear al periodismo sea recordar para qué existe realmente.
La prensa no nació para acompañar al poder ni para repetir su versión de los hechos. Su función es incomodar cuando hace falta. Vigilar. Preguntar. Poner luz allí donde otros quieren imponer oscuridad.
Por eso, cuando el periodismo se debilita, la democracia empieza a deteriorarse casi de inmediato. El espacio que deja una prensa seria e independiente rara vez permanece vacío. Lo ocupan vendedores disfrazados de comunicadores. Son mercenarios de la pluma, del micrófono o de la imagen. Difunden versiones manipuladas de la realidad y desatan una avalancha de información donde muchas veces resulta difícil distinguir lo verdadero de lo manipulado.
Los gobiernos autoritarios entienden perfectamente ese fenómeno.........