El derecho a bloquear y sus límites |
Es indispensable reflexionar con serenidad sobre el equilibrio entre el derecho democrático a la protesta y los derechos de los demás. En las democracias avanzadas, el bloqueo de caminos, como forma de protesta, es un recurso legítimo cuando se ejerce de manera proporcional: es decir, su ejercicio no es absoluto y encuentra restricciones cuando su impacto no se limita a visibilizar una demanda colectiva, sino que vulnera simultáneamente, y de manera grave, los derechos fundamentales de terceros, en particular a la libertad de circulación y al acceso a servicios esenciales y cotidianos de quienes no tienen relación con el conflicto. Si bien esta línea entre lo proporcional y desproporcional no es incuestionable, suele trazarse cuando la protesta impide el ejercicio de derechos fundamentales para una vida digna, como el derecho al acceso a la salud, a la educación, al trabajo o a la alimentación.
La regulación adecuada debe buscar un equilibrio: proteger el derecho a la protesta incluso a través de medios bastante incómodos para el poder estatal —lo que es esencial en cualquier democracia—, al tiempo de garantizar que otros derechos fundamentales no queden........