Bolivia: Del nacional-popular rentista al vacío de poder

Durante casi dos décadas, el proyecto nacional-popular gobernó Bolivia apoyado en narrativa ideológica populista, control político fuerte y abundancia de rentas extractivas, especialmente del gas natural. El ciclo de altos precios financió gasto público, transferencias y subsidios, pero también la construcción de un bloque histórico de poder con fuertes mecanismos de lealtad económica y simbólica. Las consignas nacionalistas, la soberanía sobre los recursos y el imaginario desarrollista de los años cincuenta otorgaron al proyecto una legitimidad que trascendía la mera administración económica.

Con el tiempo, aquel proyecto derivó en un modelo rentista y prebendal: dejó de sustentarse menos en la expansión productiva y pasó a depender, en mayor proporción, de la distribución de rentas del gas y la minería. El tipo de cambio fijo, financiado por la bonanza gasífera, generó renta comercial para sectores importadores y urbanos; se consolidaron lealtades basadas en bajos impuestos, tolerancia a la minería ilegal y a la economía de la coca; y se multiplicaron bonos, subsidios, empleo público y acceso privilegiado a contratos estatales.

Las rentas distribuidas no fueron únicamente materiales: el modelo también repartió poder simbólico y político, control del aparato estatal, cuotas corporativas, reconocimiento identitario, convirtiendo al Estado en el gran articulador de lealtades. El problema estructural fue que toda esa arquitectura descansaba sobre una base frágil: la continuidad indefinida de las rentas extractivas.

Cuando el ciclo gasífero se agotó, se erosionó también la capacidad estatal de sostener el entramado de alianzas. La crisis fue, sobre todo, una crisis del bloque histórico de poder: el modelo dejó de generar........

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