El discreto encanto confrontacional de un Oriente misterioso |
Las personas, como los pueblos, se ponen frente a sí cuando hay un “otro” que los interpela o una circunstancia que los confronta. Algunas veces se trata de acciones y discursos públicos y en otras tienen la suavidad de una mirada o una pregunta sencilla, “¿por qué así?”. En el ejercicio de nuestra personalidad, en ambientes distendidos y cordiales, no tenemos necesidad de preguntarnos o responder quiénes somos, simplemente, vivimos.
En Bolivia estamos en un trance no resuelto de quiénes somos como sociedad y Estado, y lo cuestionamos de manera permanente, en algunos casos, con niveles de confrontación preocupante pues la interpelación llega a la esencia de nuestra relación. Y como no parece maduro ignorarlo, y sin tener que llegar todos a un diván de análisis, o a una constituyente que aclare los alcances de nuestro contrato social, tendremos que convenir en la necesidad de encontrar instrumentos para desentrañar las molestias y buscar la forma cómo podemos superar la incomodidad de la manera más pacífica y madura.
Publicaciones últimas, “Reflejos de un conflicto. Estructura social de la disputa institucional entre Santa Cruz y el Estado boliviano, 1978/1980” de Juan Pablo Paredes Daza, provocadoramente comentado por Oscar Serrate Cuéllar; “De la resistencia a la conquista. Santa Cruz en el siglo XXI”, de Marcelo Añez........