Cara a cara
Las carreteras bolivianas vuelven a convertirse en trincheras. Y cuando un turista muere varado en Desaguadero o un paciente fallece dentro de una ambulancia rumbo a La Paz, el debate deja de ser político. Cuando un bloqueo deriva en muerte, ya no es protesta: es delito. Ninguna reivindicación social puede cruzar esa línea sin destruir también su legitimidad.
El país ya vivió una escena........
