Trump: Un enigma sin misterio |
¿Qué piensa, cómo piensa, qué quiere, qué no quiere Donald Trump? Esta pregunta, esencial a la hora de entender una política que parece nacer de una serie de caprichos autobiográficos, es casi imposible de responder. Trump, es cierto, no esconde nada y lo dice todo, pero lo mezcla con patrañas, autoalabanzas, obsesiones menores, vulgaridad y violencia de tal manera que el resorte secreto tanto de su política como de su carácter resulta imposible de desentrañar. Es un enigma sin misterio, una esfinge que no para de moverse para seguir siempre en el mismo lugar.
Al comienzo de su primer mandato, recuerdo haberme enfrascado en una larga conversación con un amigo escritor norteamericano. Este no podía creer que yo considerara a este hombre que solo dice estupideces uno de los políticos más inteligentes de la historia de Estados Unidos. Para mi amigo, Trump era un bruto racista. Lo segundo es completamente indiscutible: su certeza de que los blancos son superiores a los negros y que estos deben ser reprimidos y castigados es la única inquebrantable de sus convicciones. Su política migratoria, monstruosa por donde se la mire, no es producto de un cálculo sino de algo parecido a una fe.
Lo otro, todo lo otro, es negociable. Y uno no puede dejar de admirar su arte a la hora de la negociación. Envuelto en mentiras, promesas y brutalidad, pero también con un fino conocimiento del otro, puede pasar de........