No creo en el mejor disco del año |
No creo en el mejor disco del año. Ya no. Al menos no como una categoría universal, cerrada, definitiva. No creo que la música -esa experiencia íntima, movediza, a veces inexplicable- pueda resumirse en un podio, en una medalla de oro, en un consenso que pretenda ser empático cuando suele ser más bien ruidoso. La música no se impone: se encuentra. Y ese encuentro es siempre personal, privado, condicionado por la vida que uno está viviendo cuando una canción aparece.
Dicho eso no pretendo evangelizar a nadie. No vengo a dictar cátedra ni a levantar un tótem. Simplemente me animo, en este momento del año tan dado a los balances, a hablar de un disco. No el disco. Mi disco. El que, sin avisar, fue compañía, refugio y espejo. En mi caso, ese viaje personal tuvo nombre propio: Twilight Override, de Jeff Tweedy.
Tweedy no necesita demasiadas presentaciones, pero igual conviene detenerse un segundo. Es el hombre al frente de Wilco, una banda que ya vino dos veces a Chile y que, desde los años 90, ha construido una trayectoria tan influyente como silenciosa: discos que envejecen bien, decisiones artísticas que nunca buscaron el aplauso inmediato, y una relación casi artesanal con la canción. Como solista, Tweedy ha ido incluso más lejos: menos blindaje, menos........