Seguridad sin comunidad: la disonancia en la respuesta a la violencia escolar

Las cifras oficiales muestran un aumento sostenido de las denuncias de violencia y de conflictos escolares en los últimos años. Sin embargo, estos datos deben leerse con cautela: no solo reflejan más episodios, sino también una mayor visibilización, institucionalización del problema y disposición a denunciar.

Reducir este fenómeno a un problema de control y castigo desconoce su carácter estructural y formativo.En este contexto, resulta especialmente relevante que, desde el 1 de abril de 2026, entró en vigencia la nueva Ley de Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, que propone un giro significativo: abordar la violencia desde la prevención, la formación y la construcción de comunidad.La pregunta es entonces inevitable: ¿por qué, teniendo un marco normativo que avanza en esa dirección, las respuestas del actual gobierno parecen ir en sentido contrario?

Hoy se observa una preocupante disonancia.........

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