La educación pública no anda en limusina

Hay imágenes que no requieren mayor explicación. Una limusina, cámaras 360°, música, brindis y celebración financiada con recursos públicos no es solo un exceso estético: es una señal ética. Lo ocurrido en el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Atacama no puede leerse como un hecho anecdótico ni como un simple error administrativo. Es, ante todo, un síntoma profundo de una comprensión distorsionada de lo que significa liderar la nueva educación pública en Chile.

Los SLEP nacieron como una respuesta estructural al agotamiento del modelo municipal, con la promesa de fortalecer la educación pública desde la territorialidad, la equidad y la mejora sostenida de los aprendizajes. No fueron creados para administrar símbolos de poder ni para reproducir lógicas de elite; fueron diseñados para acortar brechas, sostener trayectorias........

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