Después del stock, la crisis

En materia de vivienda, el Gobierno modificó la hoja de ruta trazada por administraciones anteriores y decidió priorizar el dinamismo del sector. Frente a una industria estancada, con un stock de viviendas terminadas sin vender y una construcción que no repunta, optó por entregar remedios inmediatos: ampliar el subsidio a la tasa hipotecaria y el FOGAES -elevando el tope de vivienda elegible de 4.000 a 6.000 UF y sumando 30.000 nuevos cupos- y avanzar hacia una reforma estructural del mercado de capitales que crea el Fondo Nacional para la Vivienda (FONAVI) para actuar de forma permanente sobre el costo del crédito hipotecario, junto al Ahorro Voluntario para la Vivienda, que bonifica el pie de la primera casa.

Celebro este giro. Las cifras de la propia industria lo respaldan: en una entrevista reciente en el Diario Financiero, Carolina Büchi, describió el subsidio a la tasa y la Ley de Reconstrucción como una “penicilina” que........

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