El viejo nuevo orden

Todos sabemos que las visiones del mundo son percepciones viciadas por los paradigmas del observador quien, desde su sentido común, interpreta los hechos generados por unos pocos protagonistas (acaso dos o tres) que determinan, con sus decisiones y acciones, el destino de los que viven con dramatismo o esperanza un “nuevo orden mundial”, que en definitiva siempre es el mismo orden que busca la supremacía territorial; política; cultural; tecnológica y, naturalmente, económica.

Ese orden que desde el comienzo de los siglos propone una lucha interminable en la que se enfrentan comunismo vs. capitalismo, occidente vs. oriente, izquierda vs. derecha, pobres vs. ricos, plantea la eterna amenaza de la supremacía de las potencias sobre el libre albedrío de los países, que frente a esta instancia solo le cabían dos alternativas: ser un buen empleado de una potencia, o ser un rebelde frente al poder imperial. Un mundo binario sin medias tintas. 

Ante esta realidad cinematográfica, a algunos pocos rebeldes con ideas se les ocurrió allá por los comienzos de los años 60 crear un tercer espacio, una nueva vía que sea una alternativa a la lucha de opuestos, lo que generó la idea del “tercer mundo”.

Así aparecieron líderes tercermundistas proponiendo soberanía política, independencia económica y la supuesta expectativa de liberación de intentos imperialistas, ya sean de occidente o........

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