Soberanía no es impunidad: el error moral de defender dictaduras en nombre del derecho internacional

El debate sobre Venezuela ha sido secuestrado por una lectura selectiva —y profundamente hipócrita— del derecho internacional. Se invocan conceptos como “soberanía”, “no intervención” y “orden jurídico internacional” como si existieran para proteger a los gobiernos y no a las personas. Como si la soberanía estatal fuera un escudo moral absoluto capaz de justificar el hambre, la persecución, la tortura, el exilio masivo y la anulación de la voluntad popular. No lo es.

La soberanía no es un fin en sí misma; nunca lo fue. Es un instrumento funcional, condicionado al cumplimiento mínimo de los deberes del Estado hacia su población. Cuando un régimen convierte a su propio pueblo en rehén —empobrece deliberadamente a la sociedad, destruye instituciones, persigue opositores, manipula elecciones y elimina cualquier posibilidad real de alternancia en el poder—, pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía que dice defender.

El derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autodeterminación de los pueblos no son “valores occidentales” opcionales ni consignas ideológicas. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Un gobierno que viola sistemáticamente estos derechos no puede exigir que el mundo mire hacia otro lado........

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