Necesitamos jóvenes 'flâneires' |
Una estudiante camina por la avenida Reina Mercedes de Sevilla. / Reyes Gallegos
Flâneur era el personaje a través del cual Walter Benjamín contemplaba las múltiples percepciones de la escala humana de las ciudades. Eran caminantes a la deriva que observaban y se detenían en las esquinas de forma azarosa y placentera. Los filósofos peripatéticos eran flâneurs, los poetas de Nueva York y París también, o los grandes clásicos de la literatura y el cine. Todos caminaban sin rumbo -y sin miedo; eran hombres- y hacerlo les sirvió como experiencia inspiradora para escribir y para imaginar nuevos espacios.
Si antiguamente se atravesaban las ciudades andando, y se apreciaban los cambios en el paisaje -topografías, olores, vegetación-, la modernidad no sólo destronó al flâneur; también modificó el trazado de las ciudades y la forma de vivirlas y de gestionar el tiempo de sus habitantes. Desde entonces, una serie de normativas y dinámicas de gestión y planificación urbana han derivado en una banalización cada vez mayor del paisaje urbano, y una transformación en la manera de usar la calle y los espacios públicos. Si realizáramos hoy paseos conscientes -o derivas situacionistas-, repararíamos en la ausencia de sombras, de agua, de texturas, de colores… En la cantidad de superficie de asfalto gris y de calles........