La arquitectura de la tragedia |
Vecinos de Adamuz (Córdoba) ayudan con mantas y colchones para acoger a los familiares de las víctimas del accidente ferroviario. / Jorge Zapata / EFE
Esta columna iba a versar sobre otros asuntos. Pero aún con el estómago lleno de dolor y sin apenas apetito tras la tragedia del accidente ferroviario de Córdoba, escribo estas palabras. Hay momentos en los que el silencio lo ocupa todo y se vuelve incómodo, casi ensordecedor. Momentos en los que un oficio -el de cuidar, el de acoger- nos interpela a todos y nos sitúa en una resonancia dramática de la que cuesta salir.
Hay algo que se repite en todas estas crisis: la necesidad urgente de alojar a cientos de........