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El Frente Popular 90 años después

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15.02.2026

Gabriel Rufián, ERC. Comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. / José Luis Roca

Mañana, 16 de febrero, se cumplen noventa años de las elecciones del Frente Popular que ganó un conglomerado de partidos de izquierdas y que serían las últimas de la II República y preludio de la Guerra Civil de 1936. Las enormes dudas sobre la falta de limpieza de aquellos comicios quedaron documentadas años después y el diario El Mundo publicó reproducciones fotográficas de actas manipuladas con raspaduras y tachones que constituían la prueba definitiva del fraude que para los historiadores, entre otros Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, autores de 1936: fraude y violencia, aquello no fue sino un pucherazo electoral.

El diputado por Barcelona de Ezquerra Republicana y consumado activista conocido por su personalísimo y chabacano estilo parlamentario, se ha propuesto redimir a las izquierdas varias del purgatorio en que se debaten y tocar a rebato en un intento de evitar la debacle que la percepción popular y las encuestas anuncian para el Gobierno de Sánchez

El diputado por Barcelona de Ezquerra Republicana y consumado activista conocido por su personalísimo y chabacano estilo parlamentario, se ha propuesto redimir a las izquierdas varias del purgatorio en que se debaten y tocar a rebato en un intento de evitar la debacle que la percepción popular y las encuestas anuncian para el Gobierno de Sánchez

El nuevo Gobierno, liderado por Manuel Azaña, que a su vez sería un mes más tarde presidente de la República, apenas tuvo ocasión de desarrollar ningún programa ante el alzamiento en armas del general Franco cinco meses después. Incapaz de coordinarse y de no tener la menor iniciativa ante la situación económica y de orden público, aquellos sucesivos gabinetes de Azaña fueron dando tumbos, desconcertados e ineficaces, sumiendo a España en una de las más graves crisis de su historia.

Nueve décadas más tarde, el diputado por Barcelona de Ezquerra Republicana y consumado activista conocido por su personalísimo y chabacano estilo parlamentario, se ha propuesto redimir a las izquierdas varias del purgatorio en que se debaten y tocar a rebato en un intento de evitar la debacle que la percepción popular y las encuestas anuncian para el Gobierno de Sánchez y asimilados. Ya su propio partido le advierte de que ERC no entrará en ninguna coalición con grupos españoles, como parece asimismo poco probable que el PNV acepte semejante acuerdo. O lo que es lo mismo, todo parece indicar que el proyecto de Gabriel Rufián está condenado al fracaso antes de nacer.

Ningún estudio de opinión de los muchos que se realizan en España desmiente lo que tiene alarmado a Rufián: que el bloque de las derechas es hoy por hoy superior en votos al resultado que conseguirían juntas las izquierdas del actual Frankenstein más los díscolos aún no alineados. Es la razón suprema por la que Pedro Sánchez no disuelve las Cortes Generales al dar por seguro que ni con la ayuda de los partidos a su izquierda podría seguir en la Moncloa. Otra cosa sería que PP y VOX no llegasen a entenderse como presagia el nuevo divorcio de estas dos fuerzas en Extremadura. Y veremos qué pasa en Aragón.

Ningún estudio de opinión de los muchos que se realizan en España desmiente lo que tiene alarmado a Rufián: que el bloque de las derechas es hoy por hoy superior en votos al resultado que conseguirían juntas las izquierdas del actual Frankenstein más los díscolos aún no alineados

Ningún estudio de opinión de los muchos que se realizan en España desmiente lo que tiene alarmado a Rufián: que el bloque de las derechas es hoy por hoy superior en votos al resultado que conseguirían juntas las izquierdas del actual Frankenstein más los díscolos aún no alineados

No descartemos totalmente que la alianza que persigue Rufián no tenga incluso impulso monclovita y que los medios gubernamentales estén atizando la iniciativa por si pudiera llegar a buen puerto y ser útil algún día. De ahí la necesidad que tiene el Partido Popular de lograr los mejores resultados en Castilla y León y luego en Andalucía para dejar sentada ante la opinión pública su ventaja y posibilidad de llegar al Gobierno de España sin la muleta de ningún otro grupo parlamentario. Muy especialmente las elecciones andaluzas servirán de termómetro para anticipar lo que cuando toque reflejarán las urnas nacionales.


© El Correo de Andalucía