¿Saben qué? El capital de la banca importa un comino
Sepan una cosa: la banca es insolvente. Toda la banca es insolvente. Es consustancial a su negocio que lo sea. Pedir prestado a corto y financiar a largo es el eje central de su actividad, la vía como ha ganado tradicionalmente dinero. Si una parte significativa de la clientela de una entidad retirara simultáneamente sus fondos, el banco afectado tendría, casi con toda seguridad, que suspender sus operaciones. Es verdad, estoy hablando de insolvencia como falta de liquidez. Pero es que la banca es también insolvente en términos de recursos propios. Un 10% de capital, como el que se rumorea que se implantará en España para las cajas a final de este ejercicio, y que estas instituciones consideran como un porcentaje disparatado, supone que un 90% del balance está sustentado por dinero aportado por terceros. ¿De verdad? No. Puesto que, para la comparativa, los activos se computan ponderados por su riesgo, hay partidas que simplemente desaparecen en este cálculo por considerarse seguros, como la deuda soberana española (¡!). Al final, ese 10% puede quedar fácilmente por debajo del 5% sobre activos totales. Ya es otra cosa, ¿no creen? Cualquier otra compañía en cualquier otra industria (salvo aquellas que la financiación está vinculada a flujo de caja recurrente) se consideraría quebrada con tal desequilibrio.
La tradicional legitimación y........
