El Papa visita la capital del... evangelismo

Madrid se dispone a recibir a León XIV con el aparato de las grandes solemnidades y el fondo de una campaña identitaria apenas disimulada. Llega el Papa a una ciudad que todavía presume de reservorio católico, aunque muchas veces la fe comparezca más como consigna que como misterio. Lo recibirá Almeida con la piedad del monaguillo. Lo hará Ayuso en la euforia de su cristianismo identitario, casi siempre convertido en emblema de resistencia cultural. Y Sánchez buscará también su fotografía, invocando un inventario de afinidades -sensibilidad migratoria, antitrumpismo y pacifismo- sin obligarle a tolerar los dogmas de la Iglesia sobre el aborto, la eutanasia o el matrimonio gay.

Cada cual espera al Papa que le conviene. León XIV, en cambio, encontrará una ciudad menos dócil a la estampa oficial. Madrid conserva la memoria católica en la piedra, en los colegios, en las procesiones que sobreviven al calendario sentimental. Pero el fervor que más crece se ha mudado a otros espacios industriales de Usera o Carabanchel, cuando no en garajes de Bravo Murillo o gimnasios reciclados en el Puente de Vallecas.

El........

© El Confidencial