Muy pronto a nadie le va a parecer guay que lleves deportivas

Durante la década pasada, muchos gestores de fondos se preguntaron seriamente si sus clientes debían invertir en zapatillas de deporte. Casi todo el mundo las llevaba, pero llamaba especialmente la atención que lo hicieran hombres y mujeres de mediana edad que habían abandonado las reglas tradicionales del vestir formal. La mayoría eran New Balance, Nike o Adidas, costaban menos de 100 euros y podías encontrarlas en cualquier parte. Sin embargo, de repente, mis padres septuagenarios iban en zapatillas. Empezó a ser habitual que los ejecutivos llevaran traje de vestir con deportivas. En el peor de los casos, de color blanco. A finales de 2005, la acción de Nike valía poco más de 10 dólares; a finales de 2021, 165 dólares.

Pero también se generó un extraño fenómeno que iba más allá de ir siempre en zapatillas y comprar acciones muy rentables de las grandes empresas de ropa deportiva. En los mercados secundarios frecuentados por coleccionistas o gente con demasiado dinero para gastar, un par de Air Jordan de edición limitada, por ejemplo, podían llegar a costar decenas de miles de euros. Quienes las compraban decían que no era tan distinto a invertir en botellas de vino de determinadas añadas o en relojes de marcas como Rolex. La........

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