Sí, Pedro, sí: corrupción sistémica

El escándalo de la SEPI cierra el círculo. No es una empresa más, es el gran holding público de un Estado que, en mi opinión, Sánchez confunde con su partido y con su propio entorno. La instrucción del juez no habla de errores puntuales, ni de errores administrativos, sino de un patrón en rescates y contratos amañados.

Y esa plantilla se replica, con muy pocas variaciones, en las muchas causas que están destruyendo la credibilidad moral del Partido Socialista. Cualquiera que mire el mapa de la presunta corrupción podrá ver que no estamos ante incidentes ni ante casos aislados, todo son síntomas de una misma enfermedad que lo está pudriendo todo y que no será fácil de sanar.

Cuando Sánchez tuvo el cuajo de plantarse en el Congreso para afirmar que en España no existe la corrupción sistémica, no hablaba a la razón, se limitaba a susurrar al oído de los votantes socialistas que más necesitan creer que nada de esto es verdad. Sin embargo, la verdad se ha vuelto demasiado densa, demasiado visible como para que las consignas puedan bastar.

Las siglas y los nombres de los personajes se repiten en las distintas carpetas de los tribunales, el patrón se replica y las empresas públicas se desvelan, cada vez más, como un organigrama del partido. La SEPI es el corazón del sector público. La presunta existencia de una estructura estable de mordidas, favores e intermediarios se parece mucho a las demás ventanillas de cobro que pueden haberse abierto para sacar........

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