Las crisis de la ultraizquierda

Hay dos tipos de crisis, las que estallan y las que se van sedimentando. La de la ultraizquierda pertenece a la segunda categoría. No es el resultado de un error puntual ni de un líder fallido, sino la consecuencia del tiempo.

A lo largo de las últimas décadas, varias degradaciones han ido acumulándose hasta estrechar la base social de los extremistas, su capacidad de hacer política y, sobre todo, su sentido histórico. Si me apuran, hasta su estética, porque lo que estamos viendo es bastante indecoroso.

La primera degradación se produjo desde la llegada misma de la democracia. El Partido Comunista de España no era el único en la oposición, pero siempre fue la organización hegemónica. Nadie pensó en aquel momento que podían hallarse ante un espejismo. Dieron por seguro que la mayoría de la sociedad conectaría con ellos y fue el proyecto liderado por Felipe González quien estableció la conexión. Desde entonces, la ultraizquierda española ha estado más preocupada por sobrevivir que por crecer.

La segunda degradación llegó con la caída del Muro de Berlín. El comunismo se desplomó a ojos de todo el mundo como vía histórica, perdió la posibilidad de conjugar en futuro. Quedaba en pie, de hecho permanece, una estructura comandada por dirigentes de raíz leninista y, por lo tanto, muy capaces de controlar a las distintas organizaciones. Maestros en el arte de la política interna, suspensos en la asignatura de comprensión........

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