El pacto PP-Vox en Extremadura y la derrota autoinfligida de la ultraderecha |
Después de tanta exageración y tanto teatro, después de tanto tiempo perdido, ocurrió lo único que podía pasar: Abascal bajó la cabeza y firmó. Así que en pocas veces como en este puede emplearse más adecuadamente la expresión "la montaña que parió un ratón".
La ultraderecha vendió a los votantes extremeños una sacudida histórica y completa a todas las instituciones regionales, una especie de revolución. Pero, al final, pasó por el aro y firmó la clásica rendición del socio menor al socio mayor. Los populares mantienen el control y ceden poco de lo secundario a los de Vox. Ese es el resultado.
Me pregunto si, algún día, encenderá alguien el ordenador y abrirá un documento en blanco titulado "Evaluación de la gestión tras las elecciones en Extremadura". Tengo sumo interés en saber si serían capaces de señalar algún acierto y hasta dónde podría llegarles la lista de errores, casi todos no forzados.
No se me ocurre nada más autolesivo para una organización política que actuar públicamente en contra de la demanda de sus votantes cuando en medio de un ciclo electoral que nadie sabe cuántas etapas tendrá. Han incurrido en lo peor y no es posible comunicarlo mejor. Tiene mérito.
Han empleado un lenguaje más que faltón, abiertamente hostil contra su socia regional y contra su socio nacional potencial sin poder explicar el motivo de su tono. Han lanzado un órdago tras otro, inverosímiles........