Prepárate para vivir en un Madrid de edificios de madera que se desmontan y se reciclan

Madrid es, en buena parte, una ciudad hecha de madera. No lo percibimos a simple vista porque las fachadas monumentales, los muros de cristal y las pantallas gigantes la mantienen oculta. Pero créeme si te digo que centenares de inmuebles del casco histórico y del primer ensanche esconden vigas, entramados y cubiertas de pino. La madera fue el material dominante durante siglos. Ahora, la tecnología lo ha devuelto a su lugar para levantar cualquier tipo de edificio de forma más sostenible y en tiempo récord.

Si crees que no vivirás lo suficiente para pasear por un Madrid lleno de construcciones de madera o para tener tu propio piso hecho a base de forjados y traviesas de conífera, voy a sacarte de tu error.

La mayor parte de los caserones castizos del siglo XVI en adelante se hicieron en madera o con sistemas mixtos, como relata en sus numerosos estudios el doctor en Historia de la Arquitectura Carlos Sambricio. Las casas se hacían básicamente con muros de piedra sumados a estructuras interiores de origen natural. Vigas, cubiertas, escaleras y galerías eran casi siempre de pino, lo que encaja con las tipologías del Madrid de los Austrias, las corralas y casas de vecinos del sur, los primeros edificios de Argüelles o Malasaña y hasta los posteriores palacetes del Paseo de la Castellana. Así pues, la imagen de la capital como una urbe maciza y pétrea es una ilusión superficial: durante siglos, Madrid fue una ciudad verde por dentro.

Pero, si la ciudad estaba hecha de madera, ¿de dónde procedía esta? La respuesta es que “de la sierra”, ese nombre genérico que los madrileños damos a todo lo que se eleva desde El Tiemblo —ya en Ávila— hasta los límites de Somosierra. La realidad es que venía de pinares localizados en todo el Guadarrama, con especial mención a los montes de Valsaín, por los que ahora vamos a caminar.

Una........

© El Confidencial