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Trump es un político del montón

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15.04.2026

Seguramente lo hemos estado enfocando mal, tanto sus seguidores como sus detractores. Sus formas (o, mejor dicho, su falta de ellas) han estado eclipsando todo lo demás. Nos hemos empeñado en retratar a Donald Trump por todo lo que tenía de extravagante y de anomalía del sistema. Y es mucho, es verdad. Hartos estamos de recordarlo. A los titulares siempre va lo que sorprende, lo que escandaliza. Lo mismo si amenaza a los groenlandeses que a los inmigrantes que al Papa de Roma. Trump hace muchas cosas que no había hecho nadie antes. Pero está haciendo otra viejísima, tan vieja como la política misma.

Una pista: no han bajado los precios de los alimentos y la gasolina está disparada; tampoco ha publicado los archivos completos de Epstein, como prometió; las deportaciones masivas, en vez de disminuir la delincuencia, como aseguraba en campaña, están aterrorizando barrios de gente trabajadora que no se atreve a llevar a sus hijos al cole por si los detienen; y, para colmo, EEUU va por la séptima semana en una guerra costosísima en Irán cuyas causas siguen sin estar claras, sobre todo, para los que le votaron creyendo que el ‘Make America Great Again’ significaba no entrar en guerras lejanas. O, al menos, eso les hizo creer Trump.

El millonario antisistema que hablaba claro y desafiaba lo políticamente correcto está resultando no ser más que otro político que engañó a sus votantes en campaña. ¡Menudo shock! El político que más se ha esforzado por ser diferente a todo lo anterior está empezando a parecer a los suyos un político cualquiera que incumple promesas. Y mira que le han perdonado cosas a Trump, pero ser como los demás… Eso sí que no.

Ahora esos influyentes podcasters como Joe Rogan, Tim Dillon y Andrew Schulz, que movilizaron a millones de estadounidenses a votar a Trump porque prometía bajar precios, disminuir el gasto público y no meterlos en guerras, andan digiriendo como pueden que, en realidad, les han engañado. Para el mundo MAGA la novedad no es que Trump mienta mucho, eso ya lo sabían y les daba igual. ¡La novedad es que les ha mentido a ellos! ¡A sus votantes!

En marzo, Joe Rogan calificó las acciones de Trump en Irán de "descabelladas, considerando lo que prometió en su campaña”. En la manosfera están indignadísimos. Menuda sorpresa. Poco a poco, todos esos podcasters del mundo MAGA que tanto lo ensalzaban, ahora se sienten traicionados.

Creían que votaban a un hombre contracorriente que no se parecía a nada de lo que había habido hasta ahora. Menuda decepción. Cuánta ingenuidad. Su primer político carismático, chispas. Uno que se presentaba como diferente a los demás, que venía a reformar el sistema desde dentro, seductor de nuevas generaciones que, más temprano que tarde, sienten que les traiciona. Contada así, la historia de Trump es la vieja política de siempre.

Y, mientras tanto, los suyos iban cayéndose del guindo, en este año y medio que Trump lleva de vuelta en la Casa Blanca, nos hemos escandalizado por cómo ha trastocado el orden internacional, la economía mundial y el mercado energético; o por tomar control de Venezuela, amenazar con quedarse Groenlandia y proponer un resort de vacaciones para Gaza devastada; y por bombardear Irán, amenazando incluso con aniquilar su civilización… Pero es el escándalo interno el que más daño puede hacerle. Un votante decepcionado es improbable que cambie el sentido de su voto, pero no que se quede en casa en la próxima cita electoral de medio mandato.

Pobres, tan fascinados ellos por alguien al que consideraban un político atípico. O, mejor aún, es que ni siquiera lo consideraban un político. El hombre que les prometió cambiar la política para siempre es otro que incumple sus promesas, solo que bastante más maleducado e incauto que los anteriores. Esa puede ser, después de todo, la mayor traición de Trump a los trumpistas. Descubrir que votaron a un político cualquiera.


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