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Cuando la política mira a la Justicia

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19.09.2026

"Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado". La frase aparece en 1984, la célebre novela de George Orwell, escrita entre 1947 y 1948 y publicada el 8 de junio de 1949. Han pasado más de 70 años y, sin embargo, sigue resultando difícil leerla como una advertencia propia de otro tiempo.

Orwell hablaba del poder de quien consigue controlar los hechos, los registros y la memoria hasta imponer una determinada versión de la realidad. Si desaparecen los puntos de referencia con los que contrastarla, también desaparece buena parte de nuestra capacidad para cuestionarla.

Hoy no hace falta llegar tan lejos. No es necesario borrar documentos ni reescribir periódicos. Basta muchas veces con conseguir que miremos los hechos desde un determinado marco. Y ahí las emociones juegan un papel decisivo.

Porque quien consigue fijar la emoción desde la que contemplamos un hecho tiene buena parte del relato ganado.

La indignación, la sospecha, el miedo o la desconfianza condicionan nuestra manera de interpretar la realidad mucho antes de que hayamos tenido tiempo de conocerla. Y algo parecido lleva tiempo ocurriendo con la Justicia. Hemos asumido con una facilidad sorprendente que está politizada. Se repite tanto que casi ha dejado de ser una afirmación que necesite prueba.

La indignación o el miedo condicionan nuestra manera de interpretar la realidad

Pero estamos mirando en la dirección equivocada.

No es la Justicia la que está politizada. Lo que se ha politizado es el relato sobre la Justicia.

Basta observar la facilidad con la que se clasifica a jueces y tribunales con categorías que pertenecen claramente a la política. Progresistas o conservadores. Afines u hostiles. Resoluciones que se celebran como una victoria o se reciben como una derrota según quién haya resultado favorecido. A veces, antes incluso de conocer sus argumentos, sabemos cuál va a ser el juicio sobre ellas.

Esa forma de mirar las resoluciones judiciales termina desplazando también el lugar desde el que las juzgamos.

Una resolución judicial debería discutirse por lo que dice, por........

© El Confidencial