La vida sigue igual

Gestión de expectativas. Satisfacerlas o defraudarlas afianza una narrativa u otra. Por eso, fijarlas en su justo punto es una de las habilidades más preciadas en el oficio del alquimista político. El acierto reside siempre en inflarlas lo suficiente como para que el votante sienta que está prestando su apoyo a unas siglas que van a más. Pero al mismo tiempo, conviene no exagerar más de la cuenta el optimismo para no correr el riesgo de que un resultado objetivamente razonable, o incluso bueno, se convierta en una decepción por fijar un punto de partida excesivamente entusiasta.

El análisis en caliente de una batalla electoral deriva siempre, en primer lugar, en la validación o no de las expectativas fijadas por los propios contendientes. Sobre esa base se apuntala una primera lectura de urgencia en clave de ganadores y perdedores. Volvió a suceder el domingo tras el escrutinio en Castilla y León. PP y PSOE vencedores por alcanzar o mejorar las expectativas que ellos mismos se habían fijado. Y Vox, por el contrario, ubicado en el bando de los perdedores por el mismo motivo pero en sentido contrario, por alejarse ostensiblemente de ellas.

Como en un edificio, también en la construcción de argumentos, el resto de los pisos se levantan sobre el primero. De ahí que en las últimas horas hayamos asistido a un torrente de interpretaciones que podrían dar a entender que las elecciones de Castilla y León........

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